<p><em>Cómo el Banco Interamericano de Desarrollo e HYDROGRID están poniendo a prueba la optimización impulsada por la IA para modernizar las operaciones hidroeléctricas en Honduras y Costa Rica</em></p>
La <p>flota hidroeléctrica de América Latina, la columna vertebral del suministro eléctrico de la región, enfrenta un doble desafío: una infraestructura envejecida y una red en rápida evolución. A medida que las energías renovables variables remodelan los sistemas de energía, la energía hidroeléctrica debe pasar de ser una fuente de carga básica a ser un complemento flexible y receptivo de la energía eólica y solar. Este documento examina cómo la digitalización, y en particular la previsión de flujos de entrada impulsada por la inteligencia artificial, pueden impulsar esa transición. Basándose en la perspectiva del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre la modernización de la energía hidroeléctrica y en un nuevo programa piloto que implementa la plataforma de optimización de HYDROGRID en Honduras y Costa Rica, los autores sostienen que las herramientas digitales ya no son opcionales, sino que son una necesidad técnica y económica para el</p> futuro de la energía hidroeléctrica de la región.
<h2>1. El imperativo de la modernización de la energía hidroeléctrica en América Latina</h2>
<em>La energía hidroeléctrica sigue siendo la mayor fuente de electricidad renovable del mundo, con una flota instalada de aproximadamente 1440 GW (incluido el almacenamiento por bombeo) <sup><a href="#ref3">3</a>, <a href="#ref6">6</a>,</sup> según las <em>Perspectivas mundiales de la energía hidroeléctrica para 2025 de la IHA y el Informe sobre la situación mundial</em> de la REN21 en 2025.</em> <p> <sup><a href="#ref5">Aproximadamente un tercio de esa capacidad tiene más de 40 años 5.</a></sup> En América Latina, la proporción es aún más significativa: la región depende de la energía hidroeléctrica para casi la mitad de su electricidad <sup><a href="#ref1">1</a>, <a href="#ref4">4</a>,</sup> y muchas de sus centrales más grandes se pusieron en marcha en las décadas de 1970 y 1980 <sup><a href="#ref4">4</a></sup>. Estos activos se diseñaron para una era diferente, en la que las redes dominadas por el sector hidroeléctrico funcionaban bajo regímenes de carga base predecibles con un sistema de distribución relativamente sencillo</p>.
<p>Ese mundo ya no existe. La rápida integración de la generación eólica y solar en toda la región ha alterado radicalmente el papel que debe desempeñar la energía hidroeléctrica. Las plantas ahora deben gestionar ciclos de arranque y parada más frecuentes, acelerar el funcionamiento y prolongar su funcionamiento más allá de sus parámetros de diseño originales, todo ello mientras la demanda sigue creciendo. Estas nuevas condiciones operativas aceleran el desgaste mecánico y aumentan la urgencia de la modernización</p>.
<p>Los argumentos económicos son convincentes. Modernizar la capacidad hidroeléctrica existente es significativamente más barato y rápido que construir nuevos proyectos totalmente nuevos, y conlleva muchos menos inconvenientes ambientales y sociales. Según la perspectiva de una industria: cuanto más prolonguemos la vida útil y la producción de energía de un proyecto existente, mejor será su huella ambiental total. La modernización no es solo una inversión inteligente, es esencial</p>.
<h2>2. El enfoque del BID: la digitalización como pilar de la modernización</h2>
<p>En el Banco Interamericano de Desarrollo, la modernización se entiende como un término general que abarca cualquier intervención en una central eléctrica que implique reemplazar o mejorar el equipo. Esto puede ir desde la sustitución de turbinas y generadores hasta la reparación de los sistemas de control electromecánico con controles digitales modernos. Fundamentalmente, la opinión del BID es que la digitalización —incluidos los análisis avanzados, las herramientas de pronóstico y las plataformas de optimización— es en sí misma un componente integral de la modernización, no una iniciativa separada</p>.
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<p>«Solemos argumentar que no se debe modernizar una central eléctrica sin digitalizarla», explica Arturo Alarcón, especialista sénior en energía del BID. «Si está interviniendo en las unidades de energía, también debe ocuparse del resto, incluso de la seguridad de las presas. Todo el complejo hidroeléctrico debe considerarse de manera integral». Esta perspectiva holística se basa en una economía dura: una gran central hidroeléctrica que deje de funcionar durante un año puede perder entre 10 y 15 millones de dólares en generación perdida. Si los operadores no abordan todas las mejoras posibles durante una interrupción planificada, corren el riesgo de tener que cerrar más y más costosas paradas en los años siguientes debido a intervenciones que podrían haberse incluido</p> en el programa original.
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<p>Lo que está cambiando el cálculo, según Alarcón, es la evolución del papel de la energía hidroeléctrica en los sistemas de energía de América Latina. «La energía hidroeléctrica solía funcionar como base en sistemas predominantemente hidrotermales, que eran relativamente fáciles de administrar y predecir. Ahora, con una mayor integración de la energía eólica y solar, la energía hidroeléctrica ya no es una carga básica, sino un complemento de las energías renovables variables», señala. «No se puede gestionar de manera eficiente una planta con una producción muy variable sin sistemas de control avanzados y herramientas de previsión a corto plazo. La digitalización ya no es solo «añadir valor», sino que es una necesidad</p> técnica».
<p>Desde una perspectiva financiera, el BID considera la digitalización como una señal positiva —una «bandera verde» — al evaluar las propuestas de modernización. Por el contrario, las brechas de ciberseguridad y la resistencia cultural a la adopción digital son señales de alerta. Alarcón hace hincapié en que la digitalización es tanto un cambio cultural como tecnológico: si una organización se centra únicamente en la tecnología y no en las personas (su formación, mentalidad y adaptación), es probable que el proyecto tenga un rendimiento inferior. Convertir a los operadores de las plantas en campeones digitales, en lugar de verlos como obstáculos, es</p> esencial para el éxito a largo plazo.
<h2>3. El proyecto piloto del BID HYDROGRID: optimización impulsada por la inteligencia artificial</h2> en Honduras y Costa Rica
<p>A principios de 2026, el BID seleccionó a HYDROGRID, una empresa de software hidroeléctrico con sede en Viena, para implementar su plataforma de optimización basada en inteligencia artificial en un proyecto de digitalización hidroeléctrica inteligente que abarca dos países. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) en Honduras y el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) en Costa Rica. Abarca varias centrales hidroeléctricas y representa uno de los primeros despliegues a gran escala de una plataforma de optimización digital integrada</p> para la energía hidroeléctrica del sector público en Centroamérica.
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<p>El proyecto implementa HYDROGRID Insight, una plataforma basada en la nube que combina análisis avanzados y aprendizaje automático para respaldar las decisiones operativas clave. La implementación incluye varios módulos interconectados: la previsión de entradas y depósitos, la planificación de la producción, la planificación de la generación a largo plazo y el cálculo del costo de oportunidad para la programación del mantenimiento. En conjunto, estas herramientas tienen como objetivo maximizar el tiempo de actividad y la eficiencia de la generación mediante la toma de decisiones basada en datos, en sustitución de los enfoques manuales y basados en la experiencia que</p> tradicionalmente han regido las operaciones hidroeléctricas en la región.
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<p>«Este proyecto piloto va más allá de la tecnología», afirma Alarcón. «Se trata de construir sistemas más inteligentes que fortalezcan el papel de la energía hidroeléctrica en el desarrollo sostenible. Al integrar las herramientas digitales en la planificación y las operaciones, ENEE e ICE pueden mejorar la eficiencia, reducir los residuos y ofrecer energía limpia y confiable a millones</p> de personas».
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<p>El proyecto piloto está diseñado para demostrar resultados tangibles en tres dimensiones: optimizar el uso del agua disponible mediante una mejor previsión de los flujos de entrada, planificar los períodos de mantenimiento para minimizar la pérdida de ingresos y permitir una planificación estratégica a más largo plazo que tenga en cuenta la variabilidad hidrológica y la dinámica del mercado. Si tiene éxito, el modelo podría servir como modelo para ampliar las soluciones hidroeléctricas digitales en toda la cartera del BID en América Latina y el Caribe</p>.
<h2>4. La previsión de los flujos de entrada: la base de una gestión más inteligente del agua</h2>
<p>Entre el conjunto de herramientas digitales disponibles para los operadores de energía hidroeléctrica, la previsión de flujos de entrada ocupa una posición única y fundamental, particularmente en América Latina. Los regímenes hidrológicos de la región se caracterizan por una alta variabilidad estacional e interanual, una topografía compleja de las cuencas hidrográficas y, en muchos casos, una infraestructura de monitoreo limitada o fragmentada. Estas condiciones hacen que la predicción precisa de los flujos de entrada sea a la vez excepcionalmente difícil y excepcionalmente valiosa</p>.
<p>La previsión de los flujos de entrada sustenta prácticamente cualquier otra decisión operativa en una central hidroeléctrica. Sin un conocimiento fiable de la cantidad de agua que estará disponible y cuándo, los operadores no pueden optimizar los niveles de los embalses, programar la generación para capturar las horas de mayor valor ni coordinar el mantenimiento sin correr el riesgo de que se produzcan déficits. En los sistemas con plantas en cascada a lo largo del mismo río, el efecto agravante de la incertidumbre de las previsiones se multiplica: un error en una planta situada aguas arriba se propaga río abajo y afecta a toda la cadena</p>.
<p>El enfoque de HYDROGRID para la previsión de flujos de entrada utiliza modelos de aprendizaje automático entrenados en datos hidrológicos históricos, entradas meteorológicas e información derivada de satélites. Los modelos generan previsiones a corto plazo (de horas a días) y previsiones a medio plazo (de semanas a meses) que se incorporan directamente a los módulos de planificación de la producción y gestión del agua. Esta integración es fundamental: una previsión es tan útil como las decisiones que permite tomar. Al integrar las predicciones de los flujos de entrada en un marco de optimización integral, los operadores pueden traducir la información hidrológica en acciones operativas concretas, como ajustar los cronogramas de envío de las turbinas y las compuertas, modificar las estrategias de reducción de los embalses o reprogramar las interrupciones</p> planificadas.
<p>En el contexto del proyecto piloto de Honduras y Costa Rica, la previsión de los flujos de entrada adquiere una importancia adicional. Ambos países se enfrentan a estaciones húmedas y secas pronunciadas, y sus sistemas hidroeléctricos deben afrontar períodos de abundancia y escasez con una flexibilidad de almacenamiento limitada. En el caso de las centrales fluviales, que constituyen una parte importante de la capacidad instalada, es especialmente importante hacer pronósticos precisos a corto plazo: cada metro cúbico de agua que se derrama por una presa en lugar de pasar por una turbina representa una pérdida de</p> generación e ingresos.
<p>El contexto regional más amplio refuerza la importancia de esta capacidad. <sup><a href="#ref2">El cambio climático está alterando los patrones de precipitación en toda América Latina, lo que hace que los promedios históricos sean menos confiables como puntos de referencia de planificación 2.</a></sup> Los modelos de previsión basados en la IA pueden adaptarse a los regímenes hidrológicos cambiantes con mayor rapidez que los métodos estadísticos tradicionales, pues aprenden de los nuevos datos a medida que están disponibles. Esta capacidad de adaptación será cada vez más importante a medida que siga ampliándose la brecha entre las normas históricas y las condiciones observadas</p>.
<h2>5. Del proyecto piloto a la escala: un camino para la región</h2>
<p>El proyecto piloto del BID-HYDROGRID es importante no solo por sus objetivos operacionales inmediatos, sino también por el precedente que sienta. El sector hidroeléctrico de América Latina ha sido históricamente conservador en cuanto a la adopción de tecnologías digitales, una postura que, como han señalado varias voces de la industria, es comprensible dado que se trata de activos de infraestructura críticos. Sin embargo, las barreras de entrada se han reducido considerablemente. La tecnología moderna de sensores se ha vuelto más barata y fácil de instalar; las plataformas basadas en la nube eliminan la necesidad de contar con una infraestructura computacional in situ; y las herramientas analíticas para extraer valor de los datos operativos han madurado hasta un punto en el que la implementación ya no es experimental</p>.
<p>Como observa Alarcón, la digitalización no tiene por qué esperar a una reforma importante. Incluso las plantas relativamente nuevas, aquellas que solo tienen entre 10 y 15 años, pueden beneficiarse de intervenciones digitales que no requieren cierres prolongados. La instalación de sensores modernos, la conexión a plataformas de análisis basadas en la nube y la implementación de herramientas de previsión pueden ofrecer mejoras significativas en el rendimiento y la confiabilidad con un gasto de capital modesto. Esta baja barrera de entrada significa que existe una vía viable para la digitalización de toda la base instalada, no solo para las plantas más antiguas que se enfrentan a decisiones sobre el final de su vida útil, sino también para los activos de mediana edad que tienen décadas</p> de funcionamiento por delante.
<p>La dimensión humana es igualmente importante. El éxito de la digitalización requiere un enfoque de gestión del cambio que prepare a las personas, alinee los incentivos y desarrolle la capacidad interna. El objetivo, en el marco de Alarcón, es considerar todo el complejo hidroeléctrico de manera integral: no solo una turbina, sino todo el sistema, desde la cuenca hidrográfica hasta el punto de conexión a la red, y a las personas que lo operan. Esta perspectiva a nivel de sistemas es lo que distingue a un programa de modernización que ofrece un valor duradero de uno que simplemente instala equipos nuevos</p>.
<p>De cara al futuro, las señales tanto desde el punto de vista financiero como operativo están convergiendo. Los bancos de desarrollo buscan cada vez más pruebas de la preparación digital en los proyectos que financian. Los operadores están reconociendo que la toma de decisiones basada en datos puede generar ganancias de eficiencia que antes eran invisibles. Y la transición energética en sí misma exige que la energía hidroeléctrica desempeñe un papel más ágil y receptivo, un papel que no puede cumplirse sin las herramientas que proporciona la digitalización</p>.
<h2>6. Conclusión</h2>
<p>La modernización de la flota hidroeléctrica de América Latina no es una cuestión de si se realizará, sino de cómo y con qué rapidez. La digitalización, basada en plataformas de optimización integradas y pronósticos de flujos de entrada impulsadas por la inteligencia artificial, ofrece la vía más rentable e impactante para prolongar la vida útil, mejorar el rendimiento y redefinir el papel de la fuente de energía renovable más importante de la región. El proyecto piloto del BID sobre HYDROGRID en Honduras y Costa Rica demuestra que esta visión no es teórica: ya se está desplegando</p>, probando y perfeccionando sobre el terreno.
<p>Para las miles de centrales hidroeléctricas de América Latina que deberán modernizarse en las próximas décadas, las lecciones de esta iniciativa pueden resultar tan valiosas como su tecnología. La modernización funciona mejor cuando es holística, cuando atrae a las personas y cuando la capacidad digital se incorpora desde el principio en lugar de consolidarse después de los hechos. El futuro de la energía hidroeléctrica en la región lo moldearán quienes actúen hoy sobre la base de ese entendimiento</p>.